Comunicar bien (II): profesional y atractivo
En la entrada anterior decíamos que la Comunicación Interna debe ir más allá de la información corporativa y servir para enganchar a tu gente al proyecto.
Un principio básico para ello es tratar a tu cliente interno también como un cliente de la comunicación; esto es, como audiencia. A tus empleados también hay que seducirles y fidelizarles, como a cualquier público. No se van a tragar cualquier cosa. No des por hecho que leerán la newsletter corporativa porque sí. Si no haces tu Comunicación Interna moderna, profesional y atractiva, lo más probable es que nadie le preste atención.

Otra de nuestras apuestas es convertir al empleado en absoluto protagonista de la Comunicación Interna. Porque todo lo que sucede en las organizaciones se puede contar desde el punto de vista de las personas que lo hacen realidad.
Los números son buenos o malos, pero son sólo números; lo mismo ocurre con los nuevos servicios, los nuevos clientes o las estrategias. Pero si humanizas la realidad de la compañía, estarás multiplicando el poder de tu comunicación.
Convierte los hechos en elementos de reconocimiento y motivación para las personas. Un ‘bien hecho’ dicho a tiempo y ante la audiencia adecuada es muy poderoso. Todas las personas llevamos dentro a la mejor versión de nosotros mismos, que solo necesita la motivación adecuada para surgir. La Comunicación Interna es tu gran aliado para conseguirlo.
¿Falta algo?
Sí, atrévete a ser diferente, a sorprender, ¡incluso a hacer reír a tus empleados! Vivimos en un mundo en el que la comunicación nos bombardea por todas partes, a razón de unos 3.000 estímulos al día. Nuestro cerebro es cada vez más selectivo con aquello a lo que presta su atención. Si tu comunicación es fresca y divertida, se ganará el favor de tu audiencia. Aunque sea ‘algo de curro’…

